Saturday, June 22, 2013

La Guerra Mundial contra los Zombis - World War Z (2013)




Aunque consciente de las repetidas críticas a World War Z por tomarse tantas libertades con la serie de libros escrita por Max Brooks, y pese a que no estaba particularmente complacido con el pesado uso de zombis digitales que vi en los tráilers, World War Z me pareció una película muy entretenida, que involucra al espectador y que cuenta con grandes momentos de suspenso cinematográfico. Sin la sanguinolenta violencia — el gore — de otras aventuras con zombis como 28 días después y otras similares, WWZ comparte con ellas esos rápidos y cinéticos zombis que son capaces de proezas físicas que probablemente estos no-muertos no fueron nunca capaces de realizar en vida.

Dicho sea de paso, la trama no es uno de los fuertes de la película, aunque resulta muy capaz de disfrazar este hecho con un ritmo energético y una variedad de ubicaciones geográficas. La locura de los zombis empieza abruptamente y el comando central de la batalla parece estar decidido a poner al ex oficial de las Naciones Unidas Jerry Lane (Brad Pitt) en un avión a salir en busca de los orígenes de la enfermedad. Pero apenas se sube éste al avión, parece que a nadie le vuelve a preocupar su suerte o su misión, salvo a su esposa. La cinta sigue por supuesto a Brad Pitt en todo el trayecto. Desde Nueva Jersey a una nave de la Marina de los EEUU, y de ahí a una base norteamericana en Corea del Sur — una secuencia filmada enteramente en tinieblas y donde no vemos un solo zombi asiático — luego Israel y, finalmente, el País de Gales. Es aquí donde nuestro héroe, apoyado por lo que queda del personal científico de una base de la Organización Mundial de la Salud, es capaz de articular y poner en práctica su teoría sobre cómo evitar los ataques de los zombis.


Pero ninguna trama cinematográfica lo es todo, y las escenas de acción juegan unas cartas inesperadas y muy disfrutables, y lo logran únicamente usando una pizca de suspenso y realismo psicológico. Una muy bienvenida adición al género del director suizo Marc Foster (que también dirigió The Kite Runner, Monster’s Ball y la fallida aventura de Bond Quantum of Solace), especialmente porque la violenta sanguinolencia de los zombis parecía haber llegado a un punto sin retorno. Quizá alguien se hartó de ella. O quizá haya otra explicación más sencilla: el género estaba simplemente esperando que se involucre una estrella ya consolidada como Brad Pitt, una clasificación para menores de 13 años, y el desarrollo de unas masivas ambiciones de taquilla.  

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